QUE ES LA ESPIRITUALIDAD ?
Jesús, el Cristo, Mesías de la humanidad terrestre, hombre luz a imagen y semejanza del Padre creador, vino a redimir con su vida ejemplar a la humanidad; que ciega y sorda se hundía por el peso de su desidia e ignorancia.
En su claridad, sencillez, infinito amor y compasión; nos enseñó que la oración del alma unida al Padre creador, es un remanso inagotable de paz. Somos chispas de luz emanadas del Uno, único Señor de todo cuanto existe, y volvemos a El, fruto de la evolución como almas en el aprendizaje del amor puro y sublime del Creador.
Angel de Piedad y amor, resplandor de ternura del Padre Celestial. Enseñó el respeto por todas las condiciones de vida, sin discriminación de raza, credo o condición social, visitaba a prostitutas, enfermos, los extraviados en la crueldad, los poseídos, para liberación, los enfermos paralíticos y leprosos.
El Cristo jamás exigió en su enseñanza rituales ni vestiduras, ni ayunos, ni penitencia, sino sólo el amor fraterno, supremo ideal de su vida.
El amor fraterno se expresa de diferentes maneras, de acuerdo a lo que sus sentimientos de amor sean capaces de percibir y manifestar, porque ustedes son los forjadores de su propia personalidad y de la sombra o de la luz que les envuelve. El Cristo y sus servidores responden a las necesidades materiales, psíquicas o espirituales de esas almas sedientas de luz, consuelo y amor.
Una gran porción de la humanidad buscan la luz y la sabiduría fuera de sí mismos, siguiendo con comodidad a pseudos Maestros, o famosos mentores, repitiendo discursos mentales, de una oratoria que obnubila y arrastra, sin discernir que les aleja de esa voz Interna que les marca el sendero de la verdad y los pensamientos de amor del Divino Maestro.
Ese resplandor de verdad alumbra sus caminos, cuando llegan a asimilar que no es el oropel de las grandezas materiales, la apariencia física y todo aquello que perece sino que es el amor sentido y vivido en la experiencia con total entrega y sin ostentación.
Lo que ilumina las consciencias y guía los espíritus es el apostolado del ejemplo de las más bellas virtudes, logradas con el cultivo interior, de tal manera que cuando hablen de perdón hayan ya perdonado a todos sus hermanos sin queja alguna, que cuando hablen de tolerancia se hayan liberado de todo prejuicio y discriminación, que cuando hablen de respeto hayan aprendido el silencio y toda expectativa de buscar agradecimiento por lo que dan, de esperar la redención de los otros a cambio de su amor o de dirigir a todo hermano, con el yugo de vuestra voluntad, vulnerando su sagrado libre albedrío.
La espiritualidad es la unión íntima con la divinidad, que se logra en la reflexión interior, no en una ociosa vacuidad sino conociéndose, para extirpar los defectos y transformarlos en el oro puro de las virtudes.
A esa alquimia estamos llamados a convertirnos en reflejos de la divinidad en el silencio del ego, no para ostracismo sino para resonar el amor incondicional del Divino Maestro, compartiendo, consolando y aliviando en lo que pueden los dolores del prójimo, sabiendo que son instrumentos del verdadero guía que mora internamente en cada ser; el Divino Padre que conoce a cada hijo y sabe lo que es mejor para su aprendizaje y evolución.

