PRÍNCIPE DEL AMOR

PRÍNCIPE DEL AMOR

Amados hijos de Yo Soy!!

En el silencio interno, en esa quietud sagrada del Santuario Interior, busquen esa conexión férrea con su Maestro Interno, es Yo Soy, la Divina Presencia Crística para encontrar y expandir su paz, su fuerza y su poder.

Cuando se alinean con su Presencia Crística, replican la vibración del Uno, Dios Creador,  resonando el Amor en sus corazones para ser canales y expandir su luz. 

Es la venida del Cristo, que se expresa en el adelanto y la evolución que alcanza cada ser humano, cuando manifiesta el amor, la compasión y la fraternidad en su vida siguiendo la inspiración y enseñanzas del Cristo, Mesías de la humanidad.

El Cristo vive y manifiesta su divinidad en cada ser humano.  Siempre ha estado participando y guiando activamente  el plan del Uno para la tierra.

Bendito Mesías, acoges a cada ser humano en tu corazón misericordioso, expandiendo tu luz y tu verdad, por sobre la manipulación del hombre a tus enseñanzas de amor, de unidad y libertad.

Amado Sananda quien fuera Jesús el Cristo, que ascendió primeramente al séptimo cielo, pertenece y lidera a la jerarquía de Maestros Ascendidos, es el Ángel Micah del Templo de la Unidad. Acoge a todos los servidores que se reúnen para buscar fortaleza, consuelo, paz, y les bendice con su amor incondicional. 

Paladín de la justicia y el amor, alienta el anhelo de paz,  para superar las vicisitudes del plano material.  

Su radiación de amor de belleza sin igual, como Aurora Boreal ilumina el cosmos infinito, cuando se une a miles de servidores, de la Red de Servidores del Cosmos,  para llevar a cabo el plan de Amor del Padre Celestial. 

Es el verbo creador, su mensaje de luz trascendió para señalar el camino de la sabiduría y del amor puro y fraternal, que debe animar a todo hombre para vivir en el bien común y la Unidad.

Eres tú amado Sananda, Príncipe del Amor que te ocupas de todos tus hijos. Clamaste piedad para ellos, tu misericordia es infinita. Amado Cristo, bendecimos tu presencia en cada vida. 

Gratitud eterna al Padre Celestial, quien envió a su hijo Jesús el Cristo, para enseñarnos a imagen y semejanza, que tenemos un Padre Común y somos todos de estirpe Divina, sus hijos bien amados en hermandad, fraternidad y Unidad. 

 Mi corazón les bendice. 

Maestro Libertad