LA SINFONÍA DIVINA UNIVERSAL

LA SINFONÍA DIVINA UNIVERSAL 

El gran Sol central emite la energía divina que regula el universo. 

Es la Sinfonía Divina del Creador, que emite desde su corazón, el gran Sol Central, en un pulso perfecto que resuena en los soles de todas las galaxias como luz, sonido y calor; hasta nuestro sol interior. Este sol es  el latido cardíaco que recibe y pulsa la vida, respondiendo a ese latido universal. 

Los soles, planetas y astros con luz propia, como también las estrellas, son cuerpos físicos de espíritus planetarios con inteligencia logoica. 

Los diferentes planetas, inteligencias logoicas, son rondas muy antiguas que son capaces de albergar seres que evolucionan con ella y en ella, y conocen el plan de cada vida. Por lo tanto no hay azar, ni muerte, sólo tránsito interdimensional, obedeciendo el pacto de sus almas. 

En este gran Plan del Uno, para la tierra y el cosmos, el gran Sol Central, emite de manera continua y creciente un rayo sincrónico (sincronía), de energía cristalina con diversas cualidades afines a los rayos, sus atributos divinos, que sutilizan nuestros cuerpos para esta gran transformación y  ocasionan una bio-afinación con diversos o variados síntomas de acuerdo al proceso evolutivo que transita cada ser. 

Los Soles galácticos, cuerpos físicos de espíritus pertenecientes a rondas más antiguas y con mayor adelanto resuenan en todos los planetas y astros con luz propia, como un Director de orquesta donde cada planeta que tiene características propias emite una nota o clave tonal particular, infundiendo códigos de información a toda la galaxia y al ser humano en una hermosa sinfonía de amor. 

Estos espíritus logoicos en sus diversas rondas de ascenso y descenso, como la tierra que le corresponde ascender a cuarta dimensión, no obstante hay seres que ascenderán a dimensiones mas altas de acuerdo a su evolución, hacen 7 recorridos, llamado mandvantara que corresponden a una ronda por las 7 dimensiones y 7 rondas a una revolución solar. (La tierra va en la cuarta ronda). 

Después de cada revolución solar, los planetas se sumergen en una etapa de descanso o etapa crepuscular de transformación donde cambian de cuerpos. Como es arriba es abajo, los humanos cambian de vestimenta o cuerpos en cada encarnación. 

Los satélites como la luna no tienen luz propia , igualmente asteroides y meteoritos. Sólo reflejan la luz solar. 

La luna es el resabio de un cuerpo en transformación, es el filtro de las energías cósmicas, una importante función, donde el sol galáctico es el que regula la intensidad o fuerza de esas energías en su sinfonía, logrando procesos y ciclos como las mareas, estaciones etc. De Tal manera que eclipses y otros fenómenos sólo son el resultado de este concierto universal. Y es así que el universo que vive  el eterno presente no se regula por el calendario gregoriano inventado por el ser humano pues  es al revés, este sistema lineal sigue la pausa del pulso del eterno ahora.  

Este sistema cósmico entonces rige e influye de manera constante en  los espíritus humanos evolucionantes, que con su trabajo interno de transformación pueden trascender tanto el plenilunio y eventos astrológicos, como diversos fenómenos y desafíos; tales como los decretos de los nombres, numerología etc. dejando de ser regulados por las leyes más básicas y cocrean a través de  leyes superiores como la ley de Mentalismo. 

Por lo tanto la activación de códigos genéticos  y facultades superiores obedecen a la evolución individual de acuerdo a su nivel de consciencia y por ende a su frecuencia vibratoria. 

Maestro Hilarion