Amados hijos de la Luz
La aurora boreal despliega su fulgor y anuncia el reinado del Mesías, en gloria y majestad desde los planos sutiles en los corazones de los hombres.
La disposición cósmica del universo sigue las directrices del Padre creador como un director de orquesta dirige a los músicos en una bella melodía; la sinfonía universal tiene un orden perfecto.
Tanto amor ha dado el Padre creador en gracia divina, y gran parte de la humanidad ha sido sorda y ciega a este Divino mensaje a través de la voz interior, soslayando la espiritualidad, el amor de sus corazones.
Hace ya 20 centurias con el ejemplo de entrega de Jesús el Mesías, que con su heroico sacrificio de amor incondicional equiparara las fuerzas oscuras para que la tierra tuviera una última oportunidad de redimirse.
Ya han pasado las 20 centurias y un gran porcentaje de seres humanos no hace eco del llamado.
El poder y la soberbia han tomado el mando en sus vidas, haciendo caso omiso a la fraternidad con sus hermanos que deambulan sin encontrar consuelo al dolor y sufrimiento que atenazan sus vidas.
La ley del amor y la justicia ha colmado a cabalidad en su medida.
Amados hijos
Fe, fuerza y paz en sus corazones para sortear las lecciones personales y como grupo, unidos a través de su llama trina al gran grupo de servidores del planeta, visualizándolo como redes de luz.
Sigan prestando su servicio impersonal a la jerarquía de luz que incluye la evolución angélica y dévica.
Son nuestras manos y pies para llegar a atizar esas chispas de luz que buscan un camino de esperanza y salvación en la oscuridad que les envuelve.
Mi corazón les bendice
Maestro Libertad.

