EL VERDADERO AMOR

El Amor del Uno irradia la Galaxia y el Cosmos infinito, interpenetra y sustenta, dando vida y forma a la Creación.  
El amor emerge del corazón del Uno, resonando en cada uno de sus hijos llamándolos de vuelta a la Casa Paterna.

El verdadero amor cura las heridas del desconsuelo, de la soledad, del abandono y de todas aquellas apariencias, cuando el ego les hace creer que están solos.  

Amen cada día; a sus hijos, a sus padres, a sus hermanos.
Practican el amor sincero cuando focalizan su atención en el bien, en las virtudes de cada uno, en la empatía, en la comprensión de que cada ser actúa de acuerdo a su historia, a su sufrimiento, a su nivel de consciencia. Desoigan al ego que espera retribución, que cree tener la razón, que espera que los demás le den para dar, que espera que el otro cambie para cambiar y actúan igual que su hermano a quien miran con desdén. Diferente es permitir que les sometan o den con postergación.
“Ama a tu prójimo como a ti mismo “.

No permitan que el resentimiento les aleje del amor, les nuble el entendimiento, centrándolos en el conflicto y la separatividad.
Son hijos del Padre Creador a su imagen y semejanza.  Son artífices de sus vidas con su poder interior, y en lo que piensan, en eso se convierten.  Son responsables de lo que atraen a sus mundos.
Mientras más amen, más amor atraen a sus vidas.
La ley de Círculo opera tanto para el sabio como para el ignorante. Todo vuelve a su origen, todo vuelve al Creador, pensamientos y acciones.  

Cuando critican fortalecen defectos en el prójimo, pero toda esa energía vuelve al creador potenciada en su vuelta elíptica, con todos los pensamientos forma afines que encuentra a su paso.  
De ustedes depende tener vidas armoniosas, cuando en vez de dar rienda suelta a sus emociones, se polarizan en el amor cargando todo su mundo con esa energía bienhechora, que llena de paz sus vidas y su mundo.  
Expandan el amor en su llama triple, y ayudan así no solo a ustedes, sino también a los que les rodean, y al importante proceso cósmico que debemos sortear con el planeta, que es nuestro hogar.

Tierra, Gaia, Pachamama es una madre amorosa que nos alberga y nutre y suaviza lo que le permite la Ley de evolución en los ajustes planetarios que son necesarios para avanzar a la cuarta dimensión.

No teman los movimientos telúricos, están en sincronía con el plan de vida y aprendizaje de cada ser, no hay azar ni castigo, todo obedece al Orden Divino.

Que la infinita luz del Uno resuene en sus corazones, para ser emisarios de su amor. La bondad del Padre es inconmensurable como su amor, y la gracia que dispensa.

Llénense de su amor, vibren con esta gran verdad, que son hijos de la perfección divina y que a nivel micro cósmico, el amor humano sólo es el pálido reflejo de ese otro auténtico y verdadero amor.

Recuerden que ese escenario va cambiando en cada vida, para hacer aprendizaje; hasta que un día comprendan que el profundo amor, padre y madre está siempre al alcance de sus corazones, que solo deben aquietarse para sentirlo en plenitud.  Es el verdadero amor incondicional, que nutre los corazones de un poderoso fulgor que derrite la soledad, la carencia y toda apariencia de desamor.

La Gracia es la benevolencia con que el Padre dota de dádivas a sus hijos por su esfuerzo de amar. Es la misericordia infinita, omnicomprensiva y omnisciente que expande la luz del loto cardiaco, cuando se relacionan con empatía y amor con sus hermanos.

Amados hermanos, la mirada se hace más compasiva cuando dejan de lado la crítica, la incomprensión, y dejan de juzgar. Es la ignorancia del ego la que desconoce todo atributo que procede del amor y la piedad.

La destreza que deben practicar es observar todo y en cada instante desde la consciencia, obrando polarizados en el amor incondicional, sin dejarse embaucar por el ego que está alerta a desenmascarar defectos de los otros que les llevan a la separatividad.

Deben grabar a fuego en sus corazones el legado del Cristo. Si forjan el crisol del amor, derretirán en él todo conflicto para aunarse a la bondad, a la empatía, a la generosidad.

Serán como ángeles en la tierra, si sus miradas están plenas de amor, si solo observan la bondad, los dones y virtudes de cada ser, para fortalecer y expandir lo bueno de cada uno.

Cuando pones tu mirada en el amor,  ahí está el Cristo Interior. Si se alinean y unen con Él, son uno con la vida y con el amor incondicional .

El Amor del único Radiante bendice vuestros corazones. Gracias Padre creador.
Amado Sananda