ABRÁCENSE A LA FE

ABRÁCENSE A LA FE

Amados hijos de Yo Soy!.

Sean bienvenidos al Salón Celestial.  Este salón de luz contribuye también a activar y expandir la llama triple de sus corazones que provee de amor, fe, fuerza y sabiduría, atributos divinos que les guían en el servicio, en el diario vivir para apaciguarlos e iluminar sus vidas.

Esa luz refulgente es la provisión divina de paz, amor y abundancia de dones, son los atributos divinos que el Uno dispensa a sus hijos.

La sublime mirada del Cristo, bendice de amor a sus discípulos y les envuelve en oleadas de amor.

Entréguense mansamente a esa dulce vibración, que apacigua sus emociones y sana las heridas del desamor, del desconsuelo, de la desesperación.

Abrácense a la fe, que es la certeza de que son sostenidos por Yo Soy, que guía sus vidas para sortear los obstáculos, de vivir en un mundo de tercera dimensión el escenario más difícil de la evolución.

Ustedes no notan cuanto han avanzado, pero cada esfuerzo que hacen rinde frutos de sabiduría.

Para el Padre son valiosos tesoros, por ser sus hijos y por su tesón, su valía y esfuerzo que hacen en crecer, en comprender que la vida es un desafío: para amar, para perdonar, para mirar con distancia emocional a sus hermanos.

Este desafío que les plantea la vida es una oportunidad de aprendizaje, de crecimiento evolutivo, de trascender las fronteras que la divinidad ha delineado en sus vidas.

Amados servidores!

Sigan adelante, son nuestros hermanos en el servicio, únanse de llama triple a nuestros corazones en esta Red de amor, que propicia el devenir de la era de  paz y fraternidad.

Maestro Hilarión